La comunidad parroquial de San Pedro nació a la vida eclesiástica el 16 de enero de 1758. Dieciséis años más tarde, con mucha probabilidad en junio de 1774, se verifica el milagro de la llegada de la Sagrada Imagen de El Señor de los Milagros.
Unos vendedores itinerantes, que vienen del Norte, de regreso al Valle de Aburrá, ofrecen la única imagen de Cristo Crucificado que les queda. Al no llegar a un acuerdo con los habitantes de este lugar, prosiguen su camino hacia Copacabana, entonces La Tasajera, y en el sitio llamado “Tierra Negra” algo sucede, sin duda la intervención divina, pues deciden devolverse y conformarse con el ofrecimiento que les habían hecho. Y entonces, aquí se queda esta Sagrada Imagen, alrededor de la cual empiezan inmediatamente una serie de manifestaciones celestiales que llevan a los habitantes a bautizarlo como EL SEÑOR DE LOS MILAGROS.
El 14 de septiembre de 1974, día litúrgico de la Exaltación de la Santa Cruz, en el paraje Tierra Negra se erige un monumento para conmemorar los doscientos años de aquel acontecimiento. Hay allí un una leyenda que dice: “En este, el paraje llamado tierra negra donde, hacia la segunda mitad del siglo XVIII, se verificó el milagro del Santo Crucifijo que rehusó marcharse de San Pedro. “Gracias, Señor, porque os quedasteis con nosotros”.

Tomado de GALLO G, Alberto. Venid a Él. El Señor de los Milagros. Medellin, 2008.

Milagro Tierra Negra
 

Antes de que un sampedreño aprende a leer y a escribir, conoce y repite la historia de la Imagen que ha sido el corazón y nervio del pueblo. Los papás y los abuelos, entre arrullos, besos y mimos van contando lo sucedido en tiempos lejanos, cuando por allá en el año de 1774, unos vendedores de Cristos, que al parecer, sólo les quedaba uno, lo expusieron en la pobre capilla de paja a la veneración de los fieles.

Decían los c​omerciantes, que era réplica de la Imagen venerada en la población de Buga, aunque ésta era morena por las inclemencias producidas por el humo de los cirios.

A pesar de que existían tres cristos para presidir las ceremonias religiosas en la pajiza capilla, la Imagen de madera cautivó a los moradores de la población.

Antes de marcharse los comerciantes ofrecieron en venta su preciosa mercancía. Los dueños pedían $300. El mayordomo de fábrica sólo ofreció $200. Ante estas circunstancias no pudieron llegar a ningún acuerdo.

Empacaron el Cristo y salieron del lugar rumbo a Copacabana, un día del mes de junio. Poco tiempo después de haber emprendido el camino, en el lugar denominado "Tierra Negra", el Crucifijo se hizo pesado. El carguero sintió que incrementaba su peso, minuto a minuto. Le pidió ayuda al compañero. Entre los dos no pudieron con la carga. Pidieron ayuda a los caminantes. Entre cinco personas trataron de levantar la pequeña Imagen, pero fue imposible.

Después de haber pretendido alzarla varias veces, se vieron vencidos, por lo que hicieron el intento de regresar a San Pedro, notando que el peso se reducía y se tornaba normal.

Estos hechos se difundieron en pocos instantes, como consecuencia, la gente se congregó en la pequeña capilla para recibir el Cristo. Había ocurrido el primer milagro.

La Imagen, de esa manera, manifestó el deseo de quedarse en el pueblo. Los comerciantes no tuvieron otra opción que aceptar la oferta hech a por el Mayordomo de Fábrica, doscientos pesos.

Tomado de TAMAYO L, Ovidio. Columnas invisibles de la Basílica. 3ª Ed. Medellin, 2008.